La cultura científica ¿es importante para los ciudadanos?

Autores: 

Resumen: 

¿Qué ciencia necesita el ciudadano? Es una pregunta que todos quienes trabajamos por una cultura científica universal y estamos convencidos que es importante nos hemos hecho una y mil veces. Cabe preguntarnos ¿somos los únicos que podemos responder o intentar responder esa pregunta? Este libro nos aporta otras miradas que incluyen las voces de científicos, tomadores de decisión y la propia ciudadanía.

Fecha de recepción: 
7 de abril de 2021
Fecha de aceptación: 
7 de abril de 2021
Fecha de publicación: 
21 de junio de 2021

Reseña de Libro

Padilla, J., Patiño, M. L. y Herrera, S. (2020).
¿Qué ciencia necesita el ciudadano?
Ciudad de México, CDMX, Mexico: Editorial Somedicyt, A.C.

Jorge Padilla González, María de Lourdes Patiño Barba y Susana Herrera Lima son tres reconocidos investigadores mexicanos que tienen más de 20 años de experiencia trabajando en la divulgación de la ciencia. Han sido pioneros en investigar sobre ciencia y sociedad. Son y han sido parte importante en la elaboración conceptual y el crecimiento del campo que ellos en este libro denominan Comunicación Pública de la Ciencia, en especial en América Latina.

¿Qué ciencia necesita el ciudadano? Es una pregunta que es parte del quehacer diario de divulgadores de la ciencia. Pensar cómo lograr que todos los ciudadanos tengan una base de conocimientos de ciencia y tecnología que les permitan tomar decisiones informadas sobre temas que afectan su cotidianidad es un objetivo que sigue siendo prioridad.

Este libro nos presenta un estudio en México de qué opinan diversos actores sobre esta pregunta, es así que divulgadores, investigadores y tomadores de decisión están aquí representados. Pero los autores nos plantean un paso más allá, una mirada desde la propia ciudadanía a la que se dirigen las acciones de divulgación científica. ¿Qué considera el ciudadano que debe saber de ciencia y tecnología que le permita vivir mejor o tomar decisiones fundadas en temas de su diario vivir?, o simplemente ¿considera que tener una cultura científica es importante para su vida?. Esta mirada es por sí misma un gran diferencial que tiene este estudio y ahí radica gran parte de su riqueza.

A lo largo de los 7 capítulos planteados, los autores presentan en forma clara el marco conceptual en el cual basaron su investigación, cuál fue la metodología empleada, el análisis de los datos obtenidos así como el alcance de la investigación y sus sugerencias para nuevos trabajos que aporten y hagan crecer el campo de la comunicación pública de la ciencia.

Los cuatro grupos focales en los cuales se basó la investigación fueron, los divulgadores, los investigadores, los tomadores de decisión y la población mayor de 16 años. Los primeros tres están englobados en lo que se llama “expertos”.

En este grupo de expertos hay consenso en cuanto a la importancia de la cultura científica, casi el 89% considera que es necesario que el ciudadano sea científicamente culto para comprender el mundo contemporáneo. Es una cifra elevada pero vemos que no hay un acuerdo del 100% ni siquiera entre el grupo de divulgadores que trabaja esencialmente en promover la cultura científica.

En cuanto a los ciudadanos, la situación es bien diferente. Algunos de los hallazgos que se presentan aquí nos interpelan y nos hacen reflexionar sobre el trabajo realizado en las últimas décadas por los diversos actores de la divulgación científica. El estudio nos muestra que prevalece por poco margen una visión positiva de la ciencia. Pero existe por parte de la población una percepción ambivalente de la ciencia. Poco más de un tercio de los consultados sostiene que los beneficios y perjuicios de la ciencia están equilibrados pero otro tercio sostiene que los perjuicios son mayores que los beneficios.

La idea que la ciencia son “Ideas que pocos comprenden” sigue siendo la expresión más elegida y representa al 18% de los ciudadanos entrevistados. A su vez un 40% manifestaron que no necesitan saber nada de ciencia para vivir mejor.

Se ha avanzado mucho si tenemos en cuenta que el 60% sí consideran que los conocimientos de ciencia y tecnología son necesarios pero ¿qué nuevas herramientas, métodos o formas de trabajo nos permitirán llegar a esas “no audiencias” que no les interesa ser alcanzadas?. Dentro de esta población, los estudiantes destacan ya que el 50% de los mismos considera que no necesita saber de ciencia y tecnología para vivir mejor. A ellos les sigue el grupo de docentes donde 4 de cada 10 opina lo mismo. Esos datos son relevantes por sí mismos. No solo quienes han nacido en un mundo donde los avances de la ciencia y la tecnología y su presencia en la cotidianidad es innegable no les interesa saber de ciencia y tecnología, sino también gran parte de quienes están a cargo de la educación tienen una mirada similar.

En cuanto a los temas que se consideran que es importante saber, se evidencia que “Salud” es visualizado como el tema más destacado por todos los grupos consultados. Surge como el principal dentro del grupo de expertos y como el segundo de interés para los ciudadanos después de la política.

Si bien los datos que se presentan aquí están circunscriptos al alcance de este estudio y en ciertas ciudades de México, los hallazgos son interesantes y como lo sugieren los autores es un gran punto de partida para un nuevo estudio más ambicioso y geográficamente más abarcativo.

El científico y divulgador español Ignacio López-Goñi [14 de diciembre de 2017] sostiene que “La ciencia que no se cuenta, no cuenta” y él como otro grupo de divulgadores han planteado la necesidad de acuñar un nuevo término al ya conocido I+D+i incorporando una nueva “d” para transformarlo en I+D+i+d donde la última “d” minúscula corresponde a la divulgación. Acompañamos esta necesidad, los hallazgos encontrados en ¿Qué ciencia necesita el ciudadano? apuntan en esa misma dirección. Mientras la cultura científica no sea reconocida como un valor por la ciudadanía, seguiremos buscando medios para que las noticias falsas no se propaguen con facilidad, esperando por decisiones a nivel de gobiernos y empresas que impliquen la utilización de tecnologías más amigables con el medio ambiente o la erradicación de las que son más contaminantes.

Para lograr ese reconocimiento es necesario que se destaque la importancia de la divulgación.

Por eso este libro nos ofrece una nueva oportunidad para analizar datos relevantes que puedan ser utilizados en pro de mejorar la cultura científica.

Referencias

López-Goñi, I. (14 de diciembre de 2017). ‘La nueva fórmula: I+D+i+d’. Investigación y Ciencia. URL: https://www.investigacionyciencia.es/blogs/medicina-y-biologia/43/posts/la-nueva-frmula-i-d-i-d-15910 (visitado 30 de marzo de 2021).

Nájera, A. (25 de marzo de 2019). I+D+i+¿d? URL: https://theconversation.com/i-d-i-d-114104 (visitado 30 de marzo de 2021).

Autor

Martha Cambre Hernández, tiene un posgrado en Aplicaciones de Museología Interactiva por la Universidad de Barcelona y es Ingeniera Química por la Universidad de la República de Uruguay. Dirige Espacio Ciencia el centro interactivo de ciencias del Laboratorio Tecnológico del Uruguay desde 2003 y es la Directora Ejecutiva de RedPOP desde 2018. Su trabajo se basa en el diseño de exhibiciones temáticas y desarrollo de diversas actividades de promoción de la cultura científica. Participa activamente de redes de intercambio e investigación en temas de cultura científica. E-mail: mcambre@latu.org.uy.

Cómo citar

Cambre, M. (2021). ‘La cultura científica ¿es importante para los ciudadanos?’. JCOM – América Latina 04 (01), R01. https://doi.org/10.22323/3.04011001.